El 29 de mayo se realizó el primer encuentro de Autoevaluación Institucional «Humanidades se mira».

La instancia inició con palabras de la decana, Ana Frega, quien manifestó su alegría por el avance del proceso de autoevaluación en el que la Facultad está encaminado: «Es una gran alegría para nosotros que este proceso de autoevaluación institucional avance. Y avance con esta actividad que tiene por objeto vincular a colectivos de la Facultad con el equipo técnico integrado por Álvaro Silva como coordinador y Gimena Albarenga y Cecilia Barriel como asistentes. Y dar la bienvenida también a la ahora Comisión de Evaluación Institucional de nuestra Facultad, integrada por representantes de los órdenes que venían trabajando como grupo de trabajo precisamente en este marco y como nexo entre la actividad del Consejo de la Facultad y los órdenes de la Facultad».

También hizo referencia al contexto particular en el que se lleva adelante este proceso: «Nosotros apostamos mucho a esta actividad de autoevaluación porque examinar la estructura académica, los planes, la calidad de la enseñanza que brindamos, cómo nos miramos y cómo nos miran son elementos muy importantes para cualquier institución pero particularmente en este año son más importantes aún porque es un año en el que debemos afrontar una discusión programática presupuestal que va a permitir generar una propuesta más adecuada para las necesidades y los proyectos académicos que la Facultad tiene […] estamos pensando en una Facultad que va a a tener una nueva sede. También esta discusión sobre cómo nos vemos y hacia dónde vamos es realmente relevante», apuntó Frega.
Por su parte José Passarini, representante y coordinador de la Comisión de Autoevaluación Central, contextualizó la historia de la evaluación institucional en la Udelar: «Por el año 1998 [la Universidad] hizo un primer intento de hacer evaluaciones institucionales. Cada facultad comenzó a hacer un proceso de estas características. Algunas llegaron a culminar el proceso, que es hacer todo un autoestudio, una valoración, y finalmente con la visita de tres pares de evaluadores que hacían como una verificación o contrastaban su opinión con la que había hecho la institución. Ese proceso derivó en varios fines distintos. Algunas carreras después se involucraron en el proceso de acreditación en el Mercosur porque fueron seleccionadas por los ministerios de Educación de la región, y otras utilizaron principalmente los informes para generar el pedido presupuestal».
A su vez, Passarini apuntó que la Universidad ha valorado positivamente los procesos de evaluación que se han desarrollado, y contó al respecto: «Y ahí es que crea un mecanismo de evaluación interna y estimula la evaluación interna por un proceso análogo que se había hecho allá por los 2000, para principalmente aquellas facultades que no tienen carreras en proceso de acreditación. Por lo menos ese fue el criterio que se tomó en la primera convocatoria del año pasado que seleccionó cinco facultades. Y ahí es que esta facultad quedó entre esas cinco. Además está el ISEF, Nutrición, Derecho y Psicología».
Por otro lado, explicó la diferencia entre la acreditación de carreras en el Mercosur y la evaluación institucional: «La evaluación institucional hace foco en la institución, la trayectoria del estudiante y las carreras que se imparten son parte de un todo, por lo tanto lo que uno busca es generar un juicio de valor sobre todas las funciones que tiene esa institución. Entonces, a diferencia de lo que suele pasar en los procesos de acreditación donde el eje siempre va a ser el plan de estudios, los procesos de formación, acá el eje son las funciones universitarias. Y de ahí que tenemos la enseñanza, la investigación, la extensión, la gestión, como los principales centros de análisis. Esto requiere un proceso que para muchos casos es un esfuerzo muy grande, que es, por un lado, lograr sintetizar muchísima información de la institución que muchas veces no está disponible y el otro caso importante es dar una opinión sobre eso».
Por último, Passarini señaló que un ejercicio que se puede hacer en conjunto con la evaluación es ir haciendo un plan de mejora: «Cuando nos vamos dando cuenta de que hay cosas que están mal y que estamos todos de acuerdo en que están mal, anotemos por ahí esas recomendaciones porque un requisito que es muy importante siempre es saber a dónde vamos».
Álvaro Silva, coordinador del equipo técnico de evaluación institucional de FHCE, comentó los pasos que el equipo ha dado desde noviembre del año pasado hasta la fecha: «En enero y febrero aprovechamos para reunir mucho material y hacernos una composición de lugar de información. Desde la Unidad de Apoyo a la Enseñanza, que tenía un buen relevamiento de estudiantes y docentes, proyectos en marcha a nivel de CSE, SCEAM y CSIC, las memorias del decanato, el libro Egresar de Humanidades, que nos dio una perspectiva de egresados y que se terminó de publicar en marzo, accesos a estadísticas de la Dirección General de Planeamiento (DGPlan), que tiene seguimiento a estudiantes, docentes, funcionarios y egresados; evaluaciones de las maestrías que transcurrieron el año pasado y también nos llegaron; la página web de Facultad; hay muchas cosas, desde los planes de estudio, perfiles de egreso, diseño curricular, ahí hay toda una fuente de información. Algunos aspectos presupuestales a los cuales pudimos acceder». Y continuó al respecto: «Esa lectura la empezamos a articular con este librillo que son las pautas que orientan la autoevaluación, es decir, qué se hace con toda esa información. Entonces intentamos empezar a darle respuesta a estas pautas que son orientaciones, no son un test de pregunta a pregunta pero empezamos a darle cierta respuesta y cierta orientación, y nos quedan casilleros libres, o cosas que no entendíamos o no conocíamos del todo. Entonces ahí salimos un poco más a encontrarnos con distintos actores que nos fueran dando esa mirada e ir completando esos casilleros».
El coordinador del equipo técnico también se refirió a las encuestas que se están procesando en la Facultad e indicó al respecto: «Ahí intentamos amplificar la cuestión y tratar de llegar a todos los egresados, a todos los actores de la comunidad universitaria. Esto fundamentalmente ha sido por muestra, o sea que eventualmente a algunos les puede llegar y a otros no; el carácter de no representativo puede estar siempre ahí latente, dependiendo de cómo nos vayan respondiendo. Todo esto para realizar un informe que es para julio, en el entendido de que los evaluadores externos podrían estar viniendo en agosto-setiembre».
Por su parte, Rosana Passegi, egresada de la Facultad, señaló que «Este proceso de autoevaluación que ha iniciado la Facultad debería constituirse en una instancia privilegiada para el autoconocimiento, la identificación de los aspectos que fortalecen la propuesta académica de la Facultad, y de lo que debieran ser objetos de corrección y/o modificaciones. Para ello el proceso que iniciamos debe ser legítimo tanto desde la perspectiva ética como política, transparente y democrático. En este sentido, el contar con la participación de los involucrados en su totalidad nos garantiza que la evaluación se constituirá en un dispositivo de mejora y no en un mero proceso de control». También planteó que «sería de interés hacer visibles algunos supuestos relacionados con la atención en el carácter profesionalista de esta Facultad, el vínculo de la Facultad con las posibilidades de inserción laboral de sus egresados y las acciones que ha desarrollado la Facultad en el campo y en interacción con el sector productivo. Complementariamente sería interesante contar con datos fidedignos que nos permitan poner en cifras los rubros asignados a las distintas funciones universitarias con énfasis en las relaciones de grado y posgrado y las responsabilidades docentes en cuanto a la dedicación, por grado y carga horaria, incluidas las DT».
Mientras tanto, Andrés de Azevedo, integrante de la Comisión de Autoevaluación de la Facultad por el Orden Docente, llamó a este Orden a participar del proceso: «Quisiera hacer un llamamiento al Orden y la comunidad docente a que arrime en sugerencias e información a los efectos de que esta Comisión tenga y pueda canalizar la participación plena del orden. Obviamente la perspectiva docente se plasma en muchos de los aspectos contemplados en las pautas, ya sea la actividad docente, la actividad de investigación, la de extensión, y por tanto, la presencia y la mirada del docente está esparcida en múltiples ámbitos. Entonces me parece que obviamente arrimarnos, acercarnos a una instancia de evaluación en cuanto al Orden, es una oportunidad enormemente privilegiada de lograr un conocimiento pleno de las condiciones en las que nos movemos, quiénes somos, qué formación tenemos, la modalidad en que desarrollamos nuestras tareas, en esas especificidades en que se va buscando la información». Por otro lado, el docente destacó que las encuestas al Orden, al hacerse por muestreo, no van a recabar la información precisa de cada docente: «Obviamente que a la hora de computar esa información nos va a faltar información precisa relativa a la situación de los docentes en términos de su pertenencia a institutos y a departamentos. Todo eso quedará pendiente para la continuación del proceso».
La instancia culminó con un espacio para que los presentes pudieran plantear dudas o aportes. La docente Clara Aldrighi planteó su inquietud respecto a algunos aspectos de la muestra: «Hay algunas lagunas importantes en la encuesta porque se me preguntaba qué opinaba sobre la atención en Contaduría, en Bedelía o en la Cantina, varias secciones de la Facultad, pero no se preguntaba lo más importante que era mi opinión, la opinión del encuestado, acerca de su lugar de trabajo. Es decir, en mi caso es el Instituto de Historia, qué opinaba de ese funcionamiento. No me parece bien tener que marcar del 1 al 5, yo quiero dar argumentos sobre un tema tan complejo. Sobre la atención puede ser puntear pero sobre el funcionamiento de mi instituto…».
La docente también manifestó que: «más allá de nuestro lugar de trabajo, docentes, funcionarios, estudiantes y egresados pueden opinar sobre el andamiento en general de la Facultad porque alguna idea tenemos también. Y también de los órganos de gobierno. Ustedes han consultado a los organismos directivos. Hay que escuchar la opinión de las mayorías acerca justamente de sus gobernantes porque para eso está la encuesta también. Nosotros tenemos también que opinar sobre nuestros jefes, nuestros subordinados tienen que poder opinar sobre nosotros. Incluso en el nivel mínimo de responsabilidad como el que yo tengo que es un grado 1 que trabaja conmigo y que tiene el derecho de opinar, no aobre personas pero sí acerca de cómo funcionan las estructuras jerárquicas desde la base hasta la cúspide. En eso la encuesta no tiene una palabra».
Al respecto, Passarini señaló: «Hay momentos que hay que cortar, se tiene la información que se tiene. En Veterinaria nos tocó tres veces esto, 2005, 2010, 2015, lo que hacemos es que lo hacemos cada vez mejor. Por ejemplo, para el primer año el Consejo de Veterinaria votó retenerle los haberes a los docentes para que contestaran, y entonces sí. Pero para eso se precisa una voluntad institucional que sabemos que se dio en una coyuntura donde había un decano comprometido, un orden docente comprometido y un orden estudiantil y funcionarios comprometidos. No hay ninguna otra facultad que lo haya hecho, y no lo recomiendo pero lo que yo digo es que lo que hay que hacer es llegar al mejor escenario posible en los tiempos que queremos. Porque la otra forma es ir dando cada vez más plazo hasta que pasan dos años y no conseguimos todas las encuestas».

DMC Firewall is a Joomla Security extension!