El martes 11 de setiembre el escritor chino Chen Qiufan (también conocido como Stanley Chan) dictó una conferencia titulada Narrando Historias Chinas de Ciencia Ficción, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE).

En la presentación del evento participaron Cheung Koon Yim, director del Instituto Confucio en la Universidad de la República (Udelar); y Gabriel Lagos, periodista y docente de la Facultad.

Cheung Koon Yim recordó que el Instituto Confucio de Uruguay es un organismo creado entre dos universidades: la Udelar y la Universidad de Qingdao. Este Instituto es producto del «hermanamiento» entre ambas universidades y se creó con el objetivo de enseñar el idioma chino y difundir su cultura. También indicó que en el Centro de Lenguas Extranjeras (Celex) existe un curso universitario sobre chino que dura dos años, mientras que en el Instituto hay cursos para todos los niveles de enseñanza. En cuanto a la conferencia, destacó que es la tercera organizada por el Instituto sobre literatura china, y afirmó que la ciencia ficción de dicho país es «muy rara» en nuestra sociedad, pues estamos «acostumbrados a la ciencia ficción de los países poderosos» como Estados Unidos, Francia e Inglaterra.

Lagos explicó que la ciencia ficción surgió en países de habla inglesa porque fue en ellos donde se industrializó más rápida e intensamente la economía y la sociedad. De alguna manera, «como la ciencia ficción se ocupa de cómo nos afecta la tecnología, es lógico que haya sido así». Esto colocaba a nuestro país en un lugar problemático, porque al no formar parte de ese proceso fuimos meramente espectadores o consumidores de esa literatura anglosajona.

Sin embargo, lo que está pasando actualmente a nivel mundial económica y políticamente con el surgimiento de múltiples centros de poder, también está sucediendo en la literatura. Hace aproximadamente un año, la novela de ciencia ficción china titulada El problema de los tres cuerpos fue un éxito en Estados Unidos y otros países, y se tradujo a varios idiomas, entre ellos el español. Lagos sostuvo que es natural que tarde o temprano haya llegado a Uruguay esa literatura, pues el 98 % de la tecnología que consumimos proviene de China.

Por último, expresó que «es una suerte para nosotros que Chen Qiufan haya dictado esta conferencia», y particularmente en la FHCE donde hace años que la ciencia ficción es materia de estudios académicos.

Al comenzar la conferencia, Qiufan comentó que comenzó a escribir historias desde muy chico, pero nunca se imaginó que se encontraría en otro lugar del mundo hablando al respecto. «Me siento un extraterrestre en este hemisferio», bromeó. Para hablar de ciencia ficción es necesario volver a sus orígenes: a la Revolución Industrial, y específicamente al año 1818 con la publicación del Frankenstein de Mary Shelley, novela que es considerada la piedra fundamental del género. En lo que respecta a la ciencia ficción china, se habla de tres booms o períodos clave: fines de la dinastía Qing (1902-1912), la Era de la Reforma (1978-1983), y la Nueva Ola (desde 1999 hasta la actualidad).

Durante el primer período, había muchos revolucionarios literarios que pretendían introducir nuevas ideas en la sociedad china. La mayoría de las obras de ciencia ficción provenían de Francia y trataban sobre el planeta Tierra y la Luna. Fue una etapa relativamente breve por la caída de la dinastía reinante y las guerras que se desataron posteriormente. Más adelante, en la Era de la Reforma, la literatura china se vio influenciada por una corriente de ciencia ficción rusa, muchas de sus novelas fueron traducidas al chino y difundidas como literatura para niños o «ciencia popular». Asimismo, durante este período varias obras latinoamericanas fueron introducidas en China, formando una corriente pionera. Sin embargo, este segundo boom o «época dorada» de la ciencia ficción también fue muy breve, pues a partir de 1983 comenzó a ser considerada «literatura de la ideología capitalista» y consecuentemente muchas obras fueron prohibidas y los autores chinos dejaron de escribir.

Respecto a la Nueva Ola, se refirió a varios autores representativos del período. Liu Cixin es de los más famosos mundialmente y escribió muchas obras, entre ellas El problema de los tres cuerpos, El bosque oscuro y El fin de la muerte. Qiufan comentó que El problema de los tres cuerpos es una novela que se hizo muy conocida, entre otras cosas, por formar parte de la lista de lecturas del expresidente de Estados Unidos, Barack Obama. La obra está narrada en el contexto de la revolución cultural china, cuando un proyecto militar secreto envía señales al espacio para comunicarse con extraterrestres, entonces una civilización alienígena al borde de la destrucción capta la señal y comienza a planear su desembarco en la Tierra.

Han Song, periodista oficial chino, es otro referente de la Nueva Ola y es reconocido por tratar temáticas «muy oscuras», frecuentemente catalogado como «kafkiano». Es autor de 2066 estrella roja sobre América, libro que escribió en la década del noventa, pero que, dentro de su temática futurista, incluyó una predicción de los atentados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, el 11 de setiembre de 2001. Entre las escritoras mujeres, Qiufan destacó a Hao Jingfang, autora de Doblando Beijing, y a Xia Jia, quien se caracteriza por su aporte de un punto de vista femenino y un enfoque que enfatiza lo sentimental en un cruce entre la ciencia ficción y los cuentos de hadas.

El propio Qiufan es de los escritores que pertenecen a la Nueva Ola. Sus obras han sido traducidas a muchos idiomas y han recibido múltiples premios nacionales e internacionales, entre ellos nueve premios Nébula de China (máximo galardón de ciencia ficción de este país). Qiufan eligió hablar de su novela La marea de desechos, una obra distópica que se centra en una isla cuyos habitantes se dedican a recolectar desechos electrónicos del mar, sin contar con ningún tipo de protección para su salud. La protagonista es una joven que al ser contaminada por los desechos se convierte en un cyborg y decide defender los derechos de su comunidad.

Al cierre, el autor planteó la pregunta «¿por qué a los occidentales les interesa leer ciencia ficción china?» Y para él la respuesta es que China actualmente es una plataforma política, económica y militar con un rol muy importante a nivel mundial, y que, por tanto, cuenta con una gran difusión de su cultura. Debido a ese rol, los occidentales están interesados en el pensamiento chino sobre el futuro de la humanidad y la tecnología, pero además explicó que el factor humano es la base de la ciencia ficción, entonces para los occidentales es posible leer una novela china e identificar sus propios pensamientos y sentimientos, y viceversa.

*Noticia tomada de: http://universidad.edu.uy/

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