El viernes 22 de junio se realizó la presentación del Informe Final del tercer Congreso Nacional de Educación «Enrique Compte y Riqué» realizado durante 2017. Nilia Viscardi y Pablo Martinis, docentes de la FHCE, hicieron uso de la palabra como coordinadores de la redacción del informe.

El tercer Congreso Nacional de Educación «Enriqueta Compte y Riqué» se realizó durante 2017 en torno a cuatro ejes. En todos los departamentos se conformaron comisiones organizadoras departamentales que trabajaron durante el año para llevar los resultados de las discusiones realizadas en cada departamenteo al plenario final, que se llevó a cabo en diciembre de 2017 en Maldonado. El plenario estuvo conformado en un 70% por delegados electos en las asambleas territoriales y el 30% restante por delegados sectoriales de las organizaciones integrantes de la Comisión Organizadora Nacional, constituida por instituciones educativas públicas y privadas, partidos políticos, sindicatos de la educación y organizaciones de la sociedad civil.

La subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Edith Moares, habló en representación de la Mesa Coordinadora de la organización del Congreso. Afirmó que esta presentación significa el cierre del tercer Congreso Nacional de Educación, pero también da inicio a una nueva etapa de llevar adelante acciones a partir de lo planteado en el congreso. «Esto tiene sus desafíos, pero es necesario enfrentarlos» para llegar a un Plan Nacional de Educación a largo plazo «con metas claras, objetivos claros y acciones compartidas con todos.»

Asimismo, destacó que a diferencia de otros países de la región, nuestro país tiene institucionalizada a través del congreso una instancia de participación ciudadana, puesto que la educación pública es «una cuestión de Estado» que implica responsabilidad y un compromiso fuerte. Según Moraes, el congreso es un instrumento que promueve prácticas democráticas y sustenta el diseño de las políticas educativas en la participación ciudadana, recogiendo las múltiples miradas sobre el tema.

Por último, reconoció el esfuerzo de las comisiones organizadoras departamentales y particularmente de la Comisión Organizadora Nacional, que estuvo integrada por representantes de toda la sociedad, realizó «un trabajo territorial intenso y buscó escuchar todas las voces». También agradeció el trabajo del equipo redactor de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, formado por docentes y estudiantes.

Ejes 2 y 3

Viscardi comenzó su intervención agradeciendo a sus compañeros del equipo de redactores: Pía Batista, Juan Manuel Gutiérrez, Paula Dufour y Santiago Arias. Además, indicó que el informe pretende ser un texto claro y representativo de todas las voces que intervinieron en el congreso, pero se centra en el plenario final. También comentó que en los aspectos vinculados a cómo democratizar el sistema educativo, los distintos actores se enfrentaron con tradiciones y expectativas muy diferentes para conservar algunas políticas e impulsar otras. Es así que el informe busca ser fiel a estas diferencias de opinión respecto a los sentidos de la educación en materia de derechos humanos, de educación sexual, de diversidad y de calidad.

Respecto al Eje 2: «Democratización, universalización y educación de calidad», explicó que existe un importante debate sobre cómo debe ser la educación rural en función del territorio y la comunidad local. En el congreso se defendió la enseñanza en el medio rural y la necesidad de expandir la enseñanza media y el liceo rural, y se planteó la interrogante de cómo hacer llegar la educación a los ciudadanos de todo el país «a través de la expansión y diversificación de lo que existe». En este sentido, se reiteró el planteo de la falta de recursos humanos y de presupuesto educativo como una demanda social.

Dicho eje incluyó discusiones sobre la propuesta de un marco curricular nacional, que derivaron en la necesidad de flexibilizar la propuesta para fomentar la continuidad educativa respetando las particularidades de cada nivel y de cada edad. También se trató el tema de la expansión de la educación en la primera infancia, que tiene una tradición muy importante en nuestro país, pero que es «un tanto innovadora» porque supone la modificación de las relaciones entre familia y sociedad, y del rol de la mujer, además de ser un nivel educativo que no está a cargo del MEC.

Asimismo, se llevó a cabo un debate sobre políticas sociales y educación, en el que se hizo hincapié en la importancia de sostener la alimentación en el nivel de enseñanza media básica y superior, al igual que la necesidad de tener equipos interdisciplinarios en la mayoría de los centros educativos que apoyen la integración de las familias y adolescentes que tienen dificultades en su participación en el sistema educativo.

En el Eje 3: «Educación, diversidad y diversificación», estuvo presente la transversalidad de la Ley General de Educación en varias líneas: educación en derechos humanos, educación ambiental para el desarrollo sustentable, educación artística, educación científica, educación lingüística, educación a través del trabajo, educación para la salud, educación sexual, educación física, recreación y deporte, educación técnica y tecnológica. Viscardi indicó que la educación física, recreación y deporte no aparecieron en el debate con tanta importancia como la educación sexual, lo cual sugiere el siguiente cuestionamiento: «¿estamos preocupados por el bienestar físico, por el cuerpo de los adolescentes, o estamos preocupados por el control de la sexualidad?». En respuesta el plenario reafirmó el Plan Nacional de Derechos Humanos como guía constructora del debate sobre esta temática.

A grandes rasgos, también se discutió sobre el desafío de pensar la diversidad social, que abarca desde las capacidades diferentes hasta las diferenciaciones étnicas, de género, sociales, entre otras, y que demanda nueva infraestructura que atienda las distintas necesidades.

Ejes 4 y 1

Al igual que Viscardi, Martinis reconoció el trabajo de sus compañeros de equipo y la calidad del documento. Respecto al Eje 4: «Los desafíos de la educación», se detuvo en los cinco puntos que organizaron la discusión: Universidad de la Educación; participación de la sociedad (docentes, estudiantes, padres, otros); la articulación e interciclos, autonomías y Sistema Nacional de Educación Pública; la complementariedad entre educación formal, no formal y el mundo del trabajo; y la flexibilización (equivalencias recíprocas, modalidades de tránsito estudiantil, reconocimiento de saberes no formales).

Al desarrollar estos puntos, indicó que la aspiración del congreso es que se apruebe la creación de la Universidad de la Educación en la presente legislatura y tenga características de una universidad pública, nacional, que se constituya como un ente autónomo, integrante de los órganos de coordinación de la educación. También se planteó la necesidad de que otorgue títulos de grado y posgrado; que cumpla las funciones de enseñanza, extensión e investigación; que tenga un desarrollo académico a nivel territorial, con órganos nacionales y locales cogobernados; y que las autoridades que se designen para «ponerla en marcha inicialmente» no sean definitivas sino provisorias.

Otro aspecto muy específico que se aprobó, referido a la formación y carrera docente, propone que para el desarrollo de una carrera «no se valore solamente la antigüedad, sino el desarrollo académico continuo, y que se profudice la participación como principio y metodología del trabajo educativo». Se discutió la redefinición del rol docente como «generador de conocimiento», de modo que desarrolle las funciones de enseñanza, extensión e investigación en su carrera de grado y que luego estén presentes en su práctica profesional.

A continuación, Martinis expresó que el Eje 1: «Aportes para un Plan Nacional de Educación» es el que sintetiza de alguna manera el congreso, pues éste fue pensado como una instancia que colaborara en el proceso de construcción del plan, y que tuviera funciones de seguimiento y evaluación cualitativa del mismo. El plenario respaldó la moción de convocatoria a un congreso extraordinario específicamente para dar inicio a una discusión sobre el plan, que refuerce la concepción de una política educativa como un tema de Estado, no de gobierno. Se reivindicó también la idea de que el Plan debe colaborar en la situación de la actual compartimentación entre los diferentes subsistemas educativos, y generar una comisión para analizar la coordinación entre ellos.

Se planteó pensar mediante el plan una fuerte articulación de la educación con las políticas públicas, y se tomó posición por el «principio de igualdad de la educación», vinculado a la igualdad de los sujetos que no deben ser clasificados en función de su contexto sociocultural. Por último, se manifestó una mirada crítica sobre «el carácter monopólico privado de las expresiones de la educación no formal y una necesidad paulatina de que éstas se vayan integrando en una propuesta pública, gratuita y estatal, que permita garantizar el control, seguimiento y evaluación de esos espacios.»


Acceda al informe

 

*Información tomada de: http://universidad.edu.uy/

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