El 10 de agosto se inauguró la Cátedra Libre de Estudios Humanísticos Eugenio Coseriu aprobada en 2016 por el Consejo de Facultad con el objetivo de promover y estimular los estudios en torno a «uno de los más destacados intelectuales del siglo XX, a quien la comunidad internacional le debe el regalo de un legado gigantesco, cuyas dimensiones aún no se conocen en su totalidad», señaló Johannes Kabatek creador del archivo que reúne su legado.

Nacido el 21 de julio de 1921 en Mihăileni, Rumania, Coseriu llegó a Montevideo en 1950 (procedente de Italia, donde había obtenido dos doctorados, uno en Letras en 1944, en Roma, y otro en Filosofía, en Milán, en 1949). Desde 1951 trabajó como profesor de Lingüística General e Indoeuropea y fue el primer director y fundador del Departamento de Lingüística de la entonces Facultad de Humanidades y Ciencias (fundada cuatro años antes). También publicó en la vieja Revista de Humanidades varios de los trabajos que serían el punto de partida de lo que seguiría desarrollando a lo largo de su vida.

El lanzamiento de la Cátedra se desarrolló en dos jornadas y contó con la participación de académicos de Alemania, Brasil, Argentina, Chile y Uruguay.
En la presentación de la primera conferencia «Coseriu, Montevideo y la lingüística del siglo XX» hicieron uso de la palabra el decano Álvaro Rico y la decana de la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba, Elena Pérez.

El decano dio la bienvenida y destacó la satisfacción personal y de la Facultad por haber procesado con éxito esta iniciativa coordinada por un representante de cada una de las universidades que participan en el emprendimiento: por la Universidad Nacional de Córdoba, Magdalena Viramonte de Ávalos; por la Universidad de Chile, Alfredo Matus Olivier y, por la Universidad de la República, Adolfo Elizaincín.
«En las pautas de trabajo que el Consejo aprobó en 2016 se establece que el objetivo fundamental de la Cátedra es promover los estudios humanísticos en el más amplio sentido, siguiendo para ello las enseñanzas de Eugenio Coseriu en las se amalgaman interdisciplinariamente los componentes históricos, filosóficos, filológicos-lingüísticos, antropológicos y literarios a propósito de la explicación de la estructura, el origen, el funcionamiento y las trasformaciones del lenguaje. Como objetivo específicos se proclama el estudio de la obra coseriana, profundizando en los aspectos más conocidos así como promoviendo los avances originales de aquellos aspectos menos investigados a través de los que se proyectan la vigencia de su obra y la continuidad de los estudios sobre esta en Uruguay y la región», recordó Rico.
A su turno, Elena Pérez valoró en trabajo en red con las diferentes universidades y el hecho de que una cátedra de estudios humanísticos se inaugure en el mundo de hoy «donde parece que cada vez nos encaminamos con más a prisa hacia la praxis. En un mundo donde la mayoría de los éxitos y de los esfuerzos se miden por otro tipo de réditos, inaugurar una cátedra que se ocupe del lenguaje, de los estudios humanísticos, de la lengua que hablamos pero que también nos habla me parece que es imprescindible», subrayó.

 

«Coseriu, Montevideo y la lingüística del siglo XX»

Johannes Kabatek pasó los últimos 18 años de la vida de Coseriu en contacto estrecho con él. Fue su «discípulo», amigo y heredero de su cátedra en Tubinga. Antes de su fallecimiento, Coseriu le pidió que se encargara de su legado y así lo dejó escrito. En 2004 empezó a montar el archivo que alberga la biblioteca y la obra publicada y la no publicada de Coseriu. «Desde entonces clasificamos y fichamos más de mil manuscritos inéditos, publicamos libros, artículos, traducciones, dedicamos una revista a su legado y ayudamos en la organización de una serie de congresos internacionales. Digitalizamos su obra, fotos, grabaciones y cartas», explicó.
Kabatek contó, además, que ya se encuentra trabajando en una serie de actividades conmemorativas del centenario del nacimiento del lingüista que «incluirán sin duda a Montevideo, lugar clave para la creación y el desarrollo de su obra».
En la conferencia el catedrático de Lingüística Iberorrománica y de Lingüística Románica de la Universidad de Zurich presentó una propuesta de reconstrucción de Coseriu en Montevideo a través de «las fuentes que disponemos hoy en día». «Los años en Montevideo fueron años de una increíble actividad intelectual, la actividad de un genio que en poco tiempo, con enorme inteligencia, visión e incansable trabajo creó un centro, una escuela, una obra duradera y sentó las bases para una lingüística nueva, la que él mismo llamaría más tarde Lingüística Integral», explicó.
El académico felicitó por la creación de la cátedra y dijo que con ella «se rinde homenaje a uno de los más destacados intelectuales del siglo XX. A un uruguayo universal a quien la comunidad internacional le debe el regalo de un legado gigantesco, cuyas dimensiones aún no se conocen en su totalidad y que tiene una dimensión futura. La obra de Coseriu, que marcó a generaciones de lingüistas, es duradera y enciclopédica y por su propio potencial inherente se volverá a descubrir en diferentes aspectos. Coseriu ya es un clásico pero todavía hay tanto Coseriu desconocido que estoy seguro de su gran futuro».

 

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