Julio Pinto es historiador, profesor de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) y experto en gestión y evaluación y el 19 de julio llegó a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) como evaluador externo de la Maestría en Ciencias Humanas opción Estudios Latinoamericanos y opción Historia Rioplatense.

A fines de 2016 la Comisión Académica de Posgrado (CAP), que tiene entre sus cometidos fundamentales evaluar la calidad de la formación de posgrado de la Universidad de la República
(Udelar), convocó a un llamado de apoyo económico para que los posgrados pudieran participar de una experiencia piloto de autoevaluación y de una evaluación externa que contribuyese a la mejora de su calidad.

En ese marco la FHCE, a través de la Coordinadora académica de maestría, Magdalena Coll, contactó al profesor Pinto, quien se quedará en Montevideo hasta el 28 de julio para completar el relevamiento de información necesaria, aunque aclara que su trabajo comenzó hace tiempo y continuará en las próximas semanas luego de retornar a su país. Tiene un plazo de dos meses para entregar los informes de las maestrías.
El profesor cuenta con una larga trayectoria en este tipo de trabajo. Su primera experiencia se dio cuando trabajaba como director de departamento y su universidad se incorporó tempranamente a un programa de acreditación voluntaria lanzado a fines de los años noventa por el Estado chileno. Por aquel entonces en su país no existía un sistema de acreditación generalizado. «El sistema universitario allá es muy heterogéneo y muy disperso, hay instituciones de todo tipo y muchas. Porque en tiempos de la dictadura se liberó completamente el mercado, y se crearon universidades. No había ninguna instancia que regulara que los programas [de formación] estuvieran haciendo lo que ofrecían hacer», explicó al portal de FHCE. «Nos incorporamos a este programa tipo piloto porque nos parecía una instancia importante para saber cómo lo estábamos haciendo. Esa fue mi primera experiencia». Posteriormente, en 2007 se aprobó una ley que obligaba a todas las universidades, independientemente de su estatuto (privadas, estatales, etc.), a acreditarse «ante una instancia central dependiente del Estado y a su vez obligaba a cada carrera y a cada programa a acreditarse también», explicó Pinto, quien en los últimos cuatro años formó parte del comité del área de humanidades en la Comisión Nacional de Acreditación de Chile.

¿En qué consiste una evaluación externa?

Uno básicamente lo que ve es cómo están funcionando los programas en una serie de puntos. Desde las postulaciones: cuántos quieren entrar, quiénes entran, cuáles son los criterios de admisión, cuáles son los requisitos académicos que tiene que cumplir para obtener el grado, qué niveles de deserción hay, cuánto se demora en terminar, quiénes son los docentes, cómo se eligen, si hay becas.

¿Por qué es importante hacer una evaluación externa? Porque la Facultad o la Universidad cuentan con la información…

La idea es que las instituciones se están evaluando constantemente y esa evaluaciones son fundamentalmente internas. Pero cada cierto tiempo es conveniente recibir una mirada externa porque puede ver cosas que uno por las culturas institucionales no ve. Supongamos: tal vez para mí [como parte de la institución] no es problema que alguien se demore veinte años en sacar un grado. Pero tal vez un evaluador externo dice «oye, se están demorando mucho en sacar el grado. ¿Por qué?, ¿cómo resolvemos esto?, ¿consideramos que es un problema o no?»
Entonces, en el fondo la mirada externa lo que hace es verificar que lo que el programa dice que está haciendo lo está haciendo bien, de acuerdo a lo que el mismo programa ofrece. «La maestría se propone formar investigadores...» Las preguntas que yo me hago como externo son:¿Está formando investigadores? ¿Está formando buenos investigadores? ¿Cómo verifican que están formando buenos investigadores?¿Cómo resuelven los problemas internos que van surgiendo? No es que uno venga a imponer un modelo de afuera, sino más bien ver si la institución está cumpliendo lo que dice que va a hacer.

¿La cultura institucional es el centro de la problemática, entonces?

La idea es que el evaluador externo primero entienda esa cultura y vea si dentro de ese parámetro se están cumpliendo los objetivos que se proponen. Eventualmente, emergen cosas que son importantes. Por ejemplo, me decían que hasta hace poco no existían becas de apoyo para estudiantes de posgrado. A lo mejor no se había visto como un problema. La pregunta que yo haría es por qué no hay becas. Eso ayudaría a que los estudiantes pudieran dedicar más tiempo, dejar algunas horas de trabajo.
Si uno va a pedir que el estudiante se dedique el tiempo suficiente…
[…]
[En el caso de estos dos programas] hay mucha flexibilidad curricular. No hay un plan de estudios fijo, sino que se programan los cursos en función de los intereses de los alumnos. Pero en otras universidades hay un currículo mínimo que deben aprobar todos. Me función no es decir «es mejor esto que esto otro». Sino decir «ustedes eligieron esta modalidad flexible, están contentos con esta modalidad? ¿Por qué? Y si no lo están, ¿que harían para mejorarlo?»

¿Ya ha empezado a recabar información? ¿Qué ha relevado?

Me llegó información previa antes de llegar aquí, unos formularios que llenaron los coordinadores de las opciones a través de la CAP.
Desde que llegué me he estado reuniendo, recabando información que me faltaba o aclarando cosas que no me habían quedado claras.
Al final de este proceso tengo que hacer un informe para la coordinación general de maestrías, diciendo esto es lo que yo observé, estas son mis opiniones, mis sugerencias, etc. Todo lo que estoy haciendo en estas dos semanas aquí apunta a esos dos informes, uno para cada maestría.
Número de aspirantes por año, de ingresados, de egresados. Duración de los programas, estoy tratando de conseguir los nombres de las tesis que se han defendido, profesores, quiénes son, que requisitos deben cumplir. Algunas cuestiones administrativas. Cómo se deciden los cursos que se ofrecen semestre a semestre, cómo se eligen los profesores invitados. Si la infraestructura que existe es suficiente para necesidades del programa.

A partir de esta evaluación ¿se podría ver qué posibles conexiones y articulaciones con otros posgrados existentes en otros países hay?

Sí. Es lo que llamamos internacionalización. Qué capacidad de circulación hay entre los programas de acá y los de otras partes.

¿Cómo sigue su agenda de trabajo?

Me quedo en Uruguay hasta el viernes [28 de julio] para reunirme con distintos actores, pero tengo un plazo de dos meses para enviar los informes. Me voy a reunir con estudiantes, egresados, profesores, etcétera.

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