En el Salón de Actos de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), docentes de Uruguay y Argentina, junto con académicos de ambos países, presentaron el libro Inventar lo (im)posible. Experiencias pedagógicas entre dos orillas, compilado por Pablo Martinis y Patricia Redondo, y publicado por editorial La Crujía de Buenos Aires.

«Articular diferencias de cara al desarrollo de una educación que tome en cuenta a los tradicionalmente ausentes de las cuentas pedagógicas es un elemento distintivo de lo aquí presentado», señalan los compiladores en la introducción de la obra.
Martinis, del Instituto de Educación, agradeció a los autores por las experiencias pedagógicas que realizan en sus centros educativos y sobre todo por la «constancia de escribirlas».
Shirley Young, de la Escuela 321 de Casavalle, dijo que se trata de un libro que se formula, de diferentes maneras, la pregunta acerca de qué respuesta pedagógica damos al dolor que nos provoca la injusticia y la desigualdad. «Es una indignación en busca de respuestas colectivas», reflexionó.
Sebastián Urquiza de la Escuela 516 de Villa Scasso, Provincia de Buenos Aires, es otro de los docentes que cuentan algunas de sus experiencias en la publicación. Al poner diversos ejemplos de iniciativas novedosas que se llevan acabo en su institución, Urquiza realizó algunos comentarios acerca de cómo entiende el trabajo en la escuela. «Los tiempos y los espacios naturalizados pueden ser de otra manera, no hay quien lo impida», comentó. «Nos interesa pensar que la escuela no está hecha. La llegada de cada trabajador la reformula, y a la vez reformula a le persona como trabajador. Nuestras prácticas vienen de ideas, no son un hacer sin pensar».
El docente también subrayó que «la escuela que queremos hacer se hace de lo micro, de lo cotidiano. Hay respuestas y planteos pedagógicos todo el tiempo». «Además creemos que deben abundar las metáforas», describió.
A su turno, Felipe Stevenazzi, del Instituto de Educación de la FHCE, comentó que el libro «permite pensar otros posibles y plantea el provenir como construcción política, como posibilidad de producción y acumulación de prácticas y saberes que aportan a la construcción de otro sujeto pedagógico»
Al cierre, la pedagoga, profesora e investigadora argentina Patricia Redondo dijo que el libro «intentó poner en papel cómo los actos educativos cotidianos, muchas veces mínimos, son actos que pueden alterar el orden de lo dado. Hay una deuda: que esos actos se puedan conocer y trasmitir. En América Latina desconocemos que es lo que pasa con los educadores de otros países. Para mí es de carácter urgente que asumamos una posición latinoamericana», advirtió.

 

 


 

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